Tiempo. “Las viejas” de Goya y Polke.

“Sí, hay cosas en mis cuadros que no pueden verse a simple vista. Hay formas o figuras que se aprecian en función de la luz o el movimento del espectador, pero, además, otras cosas sólo se verían con rayos X”. Polke.

Goya. “Las viejas”. 1810-1812. Óleo sobre lienzo. (181×125) cm. Musée des Beaux-Arts. Lille.

Sigmar Polke (1941-2010) estuvo influenciado por “Las viejas” de Goya durante toda su trayectoría creativa.  Antes de conocer el cuadro “in situ” y no digamos ya a partir de ese momento (1982).

Del cuadro le intrigaba todo, su apariencia y sus secretos. El tema y la iconografía de “Las viejas” (un cuadro de alegorías y símbolos) son aparentemente claros. El mitológico Saturno – Cronos, el Padre Tiempo, el “inmóvil” y eterno tiempo al acecho del paso del tiempo, abalanzado sobre lo temporal, esas mujeres ya decrépitas que engalanadas de juventud se interrogan sobre si mismas con ironía… ¿Qué tal?.
“Las viejas”, en su apariencia pictórica invita a todas las reflexiones y es susceptible de múltiples lecturas e interpretaciones.
Polke, en 1982, visitó ese cuadro, ese inspirador aparentemente conocido, pero en ese encuentro tuvo la oportunidad de vivir un gran acontecimiento; tener entre sus manos, frente a sus ojos, una radiografía del mismo, reveladora de íntimos secretos.
La memoria de la obra desvelada por la radiografía, determinó la manera en que Polke entendía la pintura.
“Las viejas” de Goya. Radiografía.

La radiografía desveló una pintura soterrada: un Cristo resucitado y una Virgen. La superposición de Saturno- Cronos (El tiempo – la muerte) sobre la divinidad católica y/o la Resurrección da lugar a muchas interpretaciones. Destaquemos que los motivos de las dos capas de pintura se interrelacionan.Para Polke, la superposición de pigmentos implica la superposición de capas de sentidos.

“No es un cuadro que me parezca especialmente bonito, pero en él me interesaba tanto la técnica pictórica y las superposiciones de capas como el tema de la vanidad y el paso del tiempo que representa. Es un conjunto de conceptos que me cuestionan la vida”. Polke

Para Polke, la pintura es una superposición de estratos, como la memoria, como la vida.

Sigmar Polke fotografiando “Las viejas” de Goya y texto de la revelación.

Polke unido a su cámara.

Cuando Polke realiza sus creaciones, se somete a una práctica, a una manera de hacer, operando por capas de elementos muy diferentes que superpone una tras otra.La obra de Polke es mezcla y síntesis pero también fragmento y nomadismo, tránsitos de una cosa a otra, como el de la vida a la muerte, como el del tiempo, de un instante a otro instante.La diferencia entre Goya y Polke radica en que el primero oculta el proceso mientras que el segundo lo hace evidente.

Polke. “Fantasma”. 1982. Técnica mixta sobre tela (180 x 150) cm.
“El fantasma” es una clara alusión a lo que habita tras la pintura.
Por su manera de crear, Polke es considerado un “Alquimista del arte”, al experimentar constantemente con todos los materiales utilizados, al lograr, por ejemplo que sus cuadros cambien de color al reaccionar a la contaminación ambiental.
Su estudio era un laboratorio químico. En él experimentaba con distintos colores y materiales, tradicionales o radicalmente innovadores, exponiéndolos a determinadas temperaturas y condiciones que derivaban en un efecto u otro.
Usó las técnicas de la fotografía y de las artes gráficas digitalizadas.

Polke. Así es como usted se sienta bien. 1982. Acrílico sobre tela (200 x 190) cm

Polke en su estudio. Foto de Thomas Kellner.

Y para completar la superposicón de estratos esta misteriosa y exotérica paridad de rostros, con formas y arrugas del tiempo, equivalentes.

Francisco de Goya. "Autorretrato". 1815. Óleo sobre lienzo a partir de un fresco. (46 x 35) cm.

Polke at the Kunsthaus Zurich. AP Photo-Keystone. Alessandro Della Bella
En ambas imágenes, sobre la base de un espacio de fondo, destacan el cuello pulquérrimo de una camisa con el cuello abierto. Los colores cálidos del fondo y el resto de vestimenta complementan la delicada tez sonrosada del rostro de ambos creadores.
 El cuadro y la fotografía buscan la luz de las caras.
Ambos transmiten un amble espiritu de placidez, el que corresponde a artistas experimentados y ya entrados en ancianidad. Ambos creadores miran francamente al espectador que los observe y parece que nos interpelan. Son hombres al final de su vida que se muestran tal cual son.
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